dimecres, 20 de juny de 2012

Sant Feliu. Una ciudad paralizada y sin rumbo.


Ha pasado un año desde que Sant Feliu dejó de estar gobernada por un gobierno que se dedicó de lleno a nuestra ciudad y la transformó urbanísticamente en equipamientos educativos, culturales, deportivos y sociales, donde se han modernizado y convertido en el Sant Feliu del que hoy todos nos sentimos orgullosos.

A lo largo de este año hemos podido ver los frutos del pacto de gobierno ICV-CiU. Cierre del ejercicio 2011 con más de 350.000 euros de déficit y unos presupuestos para el 2012 que lo recortan todo, excepto las subidas salariales de los cargos electos, que suben en su totalidad más de 80.000 euros anuales más que el anterior equipo de gobierno.

También las contrataciones  de cargos de confianza innecesarias como el de Protocolo y Relaciones Institucionales, que le cuesta a la ciudad más de 50.000 euros anuales, por no entrar en decisiones precipitadas y a todas luces erróneas en la actual situación económica, como el decreto del alcalde para indemnizar a un antiguo funcionario del ayuntamiento en más de 55.000 euros, sin ir a juicio, por no haber aceptado la decisión del mencionado funcionario de seguir trabajando una vez jubilado hasta los 70 años.

Este equipo de gobierno también ve innecesario pedir estudios e informes a los profesionales del Ayuntamiento, con el consiguiente ahorro económico que eso significa. Prefiere encargar estudios para tomar decisiones sobre la escuela de música municipal, que nos cuesta a todos 22.000€, o el Torrent del Duc i el planeamiento del soterramiento, que nos cuesta otros 22.000€, que elaborará la UPC.

De la misma manera que pedimos a nuestros gobernantes en la Generalitat y en el Gobierno del Estado que la crisis económica no se convierta en políticas lesivas para el conjunto de los ciudadanos, más allá de lo estrictamente necesario para la superación lo antes posible de esta terrible crisis.

Creo que nuestros gobernantes locales, y por tanto el Ayuntamiento, no se puede amparar en la excusa de la crisis para recortar servicios y ayudas sociales, o subir un 14% las “Escoles Bressol Municipals” sin intentar por todos los medios a su alcance minimizar sus  efectos, empezando por la solidaridad representada por el recorte del gasto salarial de cargos electos y la no contratación de una abultada nómina de cargos de confianza, directivos y personal laboral sin proceso de selección alguno, que representa además una falta de confianza en los profesionales de nuestro ayuntamiento, que permitiría invertir muchos miles de euros anuales en políticas sociales, planes de ocupación locales y políticas de reactivación del comercio.

Este gobierno se ha dedicado en el primer año ha crear un sinfín de Consells Sectorials más de los que ya había. No por crear más, se es más efectivo, ni más transparente, ni más participativo.

En mayo ya se ha cumplido un año en que el ayuntamiento no convoca ninguna reunión sobre la crisis. Seguramente creen que en nuestra ciudad no existe crisis alguna.

Han anulado la mesa Cívica, que funcionaba correctamente como se ha demostrado desde 2009, cuya función crear una partidas extraordinarias para ayudar a nuestros ciudadanos, en la que participaban y formaban parte todas las entidades sociales como Caritas, Cruz Roja, Voluntariado, Ampas de las escuelas, Asociaciones de vecinos, sindicatos, el Observatorio del paro, Síndic de Greuges municipal y los diferentes concejales, y fue modelo para otros Ayuntamientos y para el Sindic de Greuges municipal y el de Cataluña. Pero a ICV i CiU  la MESA CIVICA no la han considerado necesaria. Que error.

Ahora este gobierno que acepta lo que cuando estaba en la oposición criticaba, se anula a sí mismo al estar formado por dos fuerzas políticas que emplean su energía en direcciones opuestas, a la vez que juegan a la política del olvido, dejando de inaugurar los equipamientos que el PSC dejó listos y a punto, como el Centro Cívico de Mas Lluí, l’Escola Bressol Fábregas, en el barrio de La Salud, l’Escola Taller Xamfrà Sant Miquel, último edificio de educación especial de los ya construidos en estos últimos 4 años como l’escola Tramuntana , el Taller Ocupacional Marquet Molins y l’Espai la Residencia de Mas Lluí.

Hablemos del comercio ¿Qué decisiones se han tomado para su reactivación? Ninguna.

No hay fórmulas mágicas, pero de eso a no hacer nada, lo que hay de por medio es la carencia total de ideas y falta de iniciativa. Falta una política decidida en defensa y apoyo del tejido comercial de nuestra ciudad. Difícil en la actual situación, pero creo que es más positivo sentirse apoyado que abandonado.

A estas alturas de la crisis, desde el comercio no se esperan milagros, pero sí una especial atención a uno de los motores de nuestra reactivación económica. 

Un año de mandato que tiene a la ciudad paralizada y sin rumbo.