dimecres, 6 de novembre de 2013

Presupuestos 2014



El gobierno de nuestra ciudad ICV-EUiA-ISF-CiU ha perdido una gran oportunidad de acercarse, solidariamente, a los problemas que son muchos y graves de las ciudadanas y ciudadanos de nuestra ciudad. Por el contrario, sigue imparable, alejándose cada vez más, subiendo las tasas, los impuestos y en especial el IBI, en un afán recaudatorio, muy parecido a la forma de gestionar  una entidad bancaria.

No son unos presupuestos que encajen con la pretendida o supuesta preocupación de justicia social, que en teoría define a un partido como ICV-EUiA. Tampoco encajan con las repetidas quejas de ISF (Independents per Sant Feliu) por la subida del IBI, tasas y nuevos impuestos.

Lo cierto es que pagaremos más por menos servicios por mucho que pretendan maquillarlos con un baile de cifras, datos y unos cortos planes de ocupación local.

Quizás tenga que ver con que la administración de nuestra ciudad está en manos de CiU. Teniendo en cuenta este dato se entiende mucho mejor la política presupuestaria de nuestro Ayuntamiento. Le está saliendo muy caro el pacto de gobierno con CiU, que puso en la alcaldía de nuestra ciudad al Sr. San José.
  
Ahora es el momento de reajustar gastos en cargos directivos y de confianza y en las dedicaciones en exclusiva de nuestro gobierno; reducir el 15% el valor catastral y así poder reajustar a la baja el IBI, quitar la tasa de tenencia de animales y el copago por la teleasistencia.

Es el momento de tener un Plan de Emergencia Social, con planes de ocupación serios, ayudas a las familias, con más bonificaciones y becas comedor y el impulso del comerció con apertura instantánea y rebaja en las tasas.

No podemos olvidar que nuestro Ayuntamiento, gobierne quien gobierne, está al servicio del conjunto de ciudadanas y ciudadanos, y la herramienta para dar respuesta a las necesidades de todos ellos es el presupuesto anual, que no es más que la gestión y administración de nuestros impuestos.


No es ni ético ni moral exprimir a los ciudadanos y cerrar el 2012, en un contexto de grave crisis económica, con más de 2,5 millones de euros de superávit. Cualquier excusa para intentar justificarlo, no es más que un ejercicio de cinismo institucional.